lunes, 9 de octubre de 2017

Guerrilla fascista urbana

La Vanguardia guerrillera del fascismo español estuvo ayer en Barcelona y hoy en Valencia, el Centro dando órdenes desde Madrid y la Retaguardia sigue en Murcia. Soltaron a la bestia en las calles. Hay que organizar comités de autodefensa. Todo vale para combatirlos: cascos de motoristas, escudos de tapaderas de ollas, macetas que arrojar desde las ventanas etc; etc; etc. Todo vale, repetimos. Han declarado la guerra como en 1936. Enterrados en cunetas no sin resistencia.

Estos días el tema de conversación en Murcia va por barrios. Al norte del Segura los vecinos han colgado banderas de España en sus balcones y claman contra las tropelías constitucionales de Puigdemont en los bares. Saben que al sur de su ciudad hay altercados, y que tienen que ver con la llegada del AVE, pero abordan el asunto sin pasión, cansados de opinar sobre un conflicto que lleva demasiados años abierto como para conservar el ánimo

Al sur de la ciudad el clima es bien distinto. La temperatura social sube a medida que se avanza por Torre de Romo, una amplia avenida que conecta el centro de la ciudad con el El Carmen, un barrio obrero de 24.000 personas que funciona como la puerta al sur de Murcia. Las rojigualdas de las terrazas norteñas van tornándose banderas blancas, a veces simples sábanas, con mensajes mucho más pragmáticos como “soterramiento ya” o “tren por abajo, nosotros por arriba”. Se refieren a las vías del tren que separan siete barrios del sur (Santiago El Mayor, Nonduermas, Barriomar, Pío X, El Progreso, Patiño y Ermita del Rosario) con el resto de la ciudad y que, con la llegada del AVE, serán reforzadas con unas pantallas acústicas de cinco metros que impedirán el tránsito humano. Los vecinos se refieren a ellas como "el muro" y no están dispuestos a permitir su construcción, que aislaría a varios de los distritos con menor renta y mayor tasa de la paro de la ciudad.

Sostienen que el muro dividirá Murcia, pero lo cierto es que Murcia ha crecido partida por la vías del tren. Para ir de El Carmen a El Progreso, Santiago el Mayor o cualquier pedanía del sur, hay que atravesar uno de los dos pasos a nivel: hay uno al final de Torre Romo y otro a la altura de la estación de tren Murcia del Carmen, separados por un kilómetro. En el paso de la estación hay también un pasaje subterráneo, sucio y con olor a orines, que los murcianos evitan aunque las barreras estén bajadas por el paso de un tren. Entre los pasos a nivel hay una tapia que, como la estación, fue inaugurada por Isabel II en el año 1862. El resto de la vía está cubierta con una verja y, como el tránsito de trenes es ligero, muchos vecinos se han acostumbrado a cruzar las vías por cualquier sitio con tal de ahorrarse el paseo. Esto lleva sucediendo 155 años.

Nota de blog: Como ven en la imagen de portada, lo del escudo "democrático" o el del pollo negro franquista es pura anécdota. Son los colores.Son sus colores.

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